LA BRECHA DIGITAL
Salvador
Aragón Alvarez Salvador.aragon@ie.edu
El vertiginoso desarrollo de la sociedad de la información y su reflejo en la nueva economía ha hecho plantearse de forma acuciante una serie de cuestiones ¿ la sociedad de la información va a unir o separar a los individuos? ¿Va a ampliar o reducir las diferencias entre países o regiones? ¿ Va a mejorar las perspectivas profesionales de los individuos?.
Estas cuestiones se plantearon inicialmente en los EE.UU., donde se acuñó el término brecha digital (digital divide) muy asociado a las posibilidades de cohesión social que posibilita la interconectividad generada por Internet.
Para contestar a estas cuestiones vamos a utilizar un microscopio virtual, ganando cada vez más detalle. Comencemos por el impacto sobre las sociedades, continuemos por las empresas y terminemos en el impacto individual.
Una simple ojeada al mapa de penetración de Internet en el mundo muestra claramente la existencia de dos grandes mundos: el conectado y el no conectado. El primero coincide con América del Norte, Europa Occidental, Japón y Sudáfrica. El segundo abarca el resto del planeta.
Cómo vemos el papa geográfico de la conectividad coincide de manera clara con los países de rentas más altas. Si la capacidad de intercambio de información se relaciona directamente con el desarrollo económico parece claro que la nueva economía va a incrementar la brecha entre países. Sin embargo la realidad es más compleja. El desarrollo de las infraestructuras digitales es menos oneroso que el de las infraestructuras físicas, lo que permite que ciertos países estén incrementando su presencia en el mundo digital. Los casos más claros son la India y en menor escala Filipinas.
La Indía se ha convertido en un importante proveedor de servicios de software y de gestión de contenidos gracias a su disponibilidad de técnicos cualificados con costes salariales reducidos. Gracias a las redes digitales su trabajo desarrollado localmente puede ser aplicado en mercados globales. Filipinas, de manera algo más oscura está siguiendo este camino. No es casualidad que el virus “I love you” fuese creado en Manila.
El vertiginoso desarrollo de la sociedad de la información y su reflejo en la nueva economía ha hecho plantearse de forma acuciante una serie de cuestiones ¿ la sociedad de la información va a unir o separar a los individuos? ¿Va a ampliar o reducir las diferencias entre países o regiones? ¿ Va a mejorar las perspectivas profesionales de los individuos?.
Estas cuestiones se plantearon inicialmente en los EE.UU., donde se acuñó el término brecha digital (digital divide) muy asociado a las posibilidades de cohesión social que posibilita la interconectividad generada por Internet.
Para contestar a estas cuestiones vamos a utilizar un microscopio virtual, ganando cada vez más detalle. Comencemos por el impacto sobre las sociedades, continuemos por las empresas y terminemos en el impacto individual.
Una simple ojeada al mapa de penetración de Internet en el mundo muestra claramente la existencia de dos grandes mundos: el conectado y el no conectado. El primero coincide con América del Norte, Europa Occidental, Japón y Sudáfrica. El segundo abarca el resto del planeta.
Cómo vemos el papa geográfico de la conectividad coincide de manera clara con los países de rentas más altas. Si la capacidad de intercambio de información se relaciona directamente con el desarrollo económico parece claro que la nueva economía va a incrementar la brecha entre países. Sin embargo la realidad es más compleja. El desarrollo de las infraestructuras digitales es menos oneroso que el de las infraestructuras físicas, lo que permite que ciertos países estén incrementando su presencia en el mundo digital. Los casos más claros son la India y en menor escala Filipinas.
La Indía se ha convertido en un importante proveedor de servicios de software y de gestión de contenidos gracias a su disponibilidad de técnicos cualificados con costes salariales reducidos. Gracias a las redes digitales su trabajo desarrollado localmente puede ser aplicado en mercados globales. Filipinas, de manera algo más oscura está siguiendo este camino. No es casualidad que el virus “I love you” fuese creado en Manila.

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